Un riesgo prevenible
La sanidad vive una verdadera revolución tecnológica y científica y podemos conseguir cosas que hace tan sólo diez años se verían como ciencia ficción. Disponemos de técnicas diagnósticas con las que podemos conocer el rostro de un niño que aún permanece en el vientre de su madre, observar con todo detalle el contorno y las imprecisiones de todos los huesos y órganos del cuerpo, navegar por las arterias con una cámara de video o llevar a cabo lo que hace años era una operación quirúrgica traumática con una simple laparoscopia.
Sin embrago, a pesar de todos estos avances, la sanidad no ha sido capaz de reducir el riesgo que asumen los pacientes cada vez que cruzan el umbral de la puerta de un hospital. Y es que a día de hoy, las infecciones asociadas a cuidados sanitarios (HAIS en sus siglas en inglés) o infecciones nosocomiales, afectan cada año a más de 3 millones de pacientes en Europa, de los cuales, 50.000 de ellos perecerán como consecuencia del contagio. Esto viene a significar la muerte de una media de 150 pacientes al día, lo que sería equiparable a la perdida diaria de todo el pasaje de un avión Airbus A320. Sin embargo no acapara ni un solo titular en prensa y pasan totalmente desapercibidas.
No obstante, lo más sangrante de esta situación no son las muertes sino la certeza de que gran parte de ellas podrían evitarse. Los expertos reunidos esta semana en Galicia coinciden en selara que ya existe evidencia científica de que el 56% de las infecciones asociadas a cuidados sanitarios que se producen en los hospitales españoles son prevenibles.
