Mujeres valientes
En el largo camino emprendido por la profesión enfermera para conseguir la legalidad de aquellas actuaciones profesionales que incluye la toma de decisiones respecto a los fármacos a administrar a sus pacientes, ha habido dos mujeres que han destacado por su valentía. Ambas son socialistas y médicos, y como tales, han trabajado gran parte de su vida en hospitales y centros de salud, dejándose la piel por el paciente. Una circunstancia que les ha conferido un conocimiento real del funcionamiento de la sanidad, una conciencia de lo que ocurre realmente de facto en la vorágine sanitaria donde la colaboración multidisciplinaria impide cualquier atisbo de corporativismo rancio, donde el bienestar del paciente está siempre por delante de cualquier otro interés.
Seguro que el lector recuerda los tiempos más duros de este conflicto. Concretamente, el espacio que se extiende desde abril de 2006 hasta julio de 2007. Por aquel entonces era Ministra de Sanidad y Consumo Elena Salgado, un ingeniero que no sabía absolutamente nada de sanidad y que se caracterizaba por mantener una línea fundamentalista que se basaba en menospreciar a todo aquel que no pensase lo mismo que ella. Salgado se oponía abiertamente a la prescripción enfermera y siguiendo su línea de pensamiento, se negaba, ya no a dar solución a esta situación, sino ni tan siquiera a escuchar los argumentos científicos sólidos que existían y probaban la ilegalidad en la que había inmerso su Ley del Medicamento a las 240.000 enfermeros y enfermeras. Es entonces cuando estas dos mujeres —que se llaman María Jesús Montero y Marina Geli y son consejeras de Salud en dos comunidades autónomas tan relevantes como Andalucía y Cataluña— se desmarcaron de Salgado y reconocieron abiertamente la necesidad de legalizar cuanto antes la prescripción enfermera.
Dos proyectos firmes
Afortunadamente, hoy en día, el Ministerio de Sanidad está en manos de una persona —Bernat Soria— que como médico, conoce la sanidad y como profesor de Enfermería en varias universidades, conoce muy bien la profesión y su preparación científica. Estos dos factores, combinados con su disposición al diálogo, han hecho posible que en estos momentos se esté dando una solución efectiva a este problema. Mientras el resto de los Consejeros de Sanidad disimula y espera pacientemente a que el Ministerio resuelva este entuerto para decidir qué posicionamiento tomar al respecto, Montero y Geli han seguido avanzando en su clara intención de llevar a la enfermería al lugar que se merece. Así, ambas están ultimando sendos planes que contemplan un desarrollo profesional enfermero perfectamente asumible por una profesión que, con su entrega diaria, se ha ganado a pulso la conversión de sus estudios en una licenciatura. De esta manera, han puesto en marcha dos proyectos que coinciden en dotar a las enfermeras de la capacidad legal de atender y diagnosticar determinadas patologías, incluyendo en dicho proceso la solicitud de pruebas diagnósticas, así como la prescripción de fármacos y productos sanitarios. Geli ha llegado a poner en marcha un proyecto piloto que ha concluido con gran éxito y con la total satisfacción de los enfermeros y médicos que han participado en él.
