Llegó la hora de la verdad
Se revelado el misterio de los últimos diez días. Por fin hemos sabido que Bernart Soria va a renovar su cargo de ministro de Sanidad y Consumo. Me atrevería a aventurar que, con este hecho, se cumple no sólo la que era nuestra quiniela sino también la del propio Ministro. No en vano, en la entrevista que le realizamos hace tres meses le hicimos la pregunta de rigor de si él contaba con repetir en la próxima legislatura. Aunque contestó con un “eso sólo lo sabe Zapatero”, sus palabras iban a acompañadas de una mirada pícara en la que estoy convencido que se apreciaba una respuesta afirmativa.
Al margen de cualquier ideología política —partimos del hecho de que va a gobernar el PSOE sí o sí, y es al presidente Zapatero a quien le toca elegir ministros—, creo sinceramente que se trata de una buena noticia porque este médico e investigador valenciano se merece un periodo de mandato superior a los escasos ocho meses que ha tenido para poder patronear el barco de la sanidad española. Un periodo muy corto en el que, sin embargo, ha sido capaz de devolver la ilusión a un sector que todavía está lamiéndose las heridas que causó Elena Salgado en su “desafortunada” gestión del mismo cargo. Y es que, la realidad pasa porque la inmensa mayoría de estas informaciones “incómodas” lanzadas contra Soria en plena campaña electoral se refieren a proyectos y decisiones que fueron tomadas por Elena Salgado y que Bernat Soria recibió como una herencia envenenada.
Herencia envenenada
El equipo de Bernat Soria ha optado por no defenderse ante estas informaciones negativas por la sencilla razón de que la verdadera responsable, es decir Elena Salgado, está su mismo bando (o partido político). Una circunstancia ante la que el actual Ministro ha optado por callar y capear el temporal como buenamente podía. Decisión que dice mucho de Soria y de su equipo de asesores, y demuestra elegancia y gallardía en un sector como la política donde la tendencia es el “todo vale”. No olvidemos que, en plena campaña electoral —que es cuando afloran las noticias negativas de unos y otros—, los electores hemos sido testigos de cómo otros políticos de la familia socialista no han seguido su ejemplo, y, ante “marrones” heredados y publicados en los medios, han señalado con el dedo acusador a sus predecesores provocando un alargamiento en el tiempo de las críticas mediáticas y un mayor daño a su partido.
Bernat Soria afronta una nueva legislatura en la que deberá dar respuesta a muchos problemas que se han quedado en espera del resultado de las elecciones. El primero de ellos, y más urgente, es la prescripción enfermera, una situación con la que el Ministro asumió el compromiso firme y decidido de resolver. Compromiso que ratificó ante mi grabadora en el mes de febrero. Otro tema pendiente son las especialidades de enfermería que abordamos en este mismo número y que ahora están en manos de cada una de las siete Comisiones Nacionales. Esperamos que su gestión con la enfermería siga siendo igual de productiva y cercana, y no nos haga cambiar de discurso. La sensación personal que tengo es buena.
