La magia —entendida como entretenimiento— es todo un arte milenario que se basa en hacer pensar a nuestro público que existe un mundo paralelo de ilusiones donde las cartas vuelan, las palomas desaparecen y las personas son cortadas por la mitad sin sufrir daño alguno. Los que estén dispuestos a adentrarse en esta realidad disfrutarán de cada truco de magia, y lo harán siendo conscientes de que, aunque de alguna manera, el ilusionista nos está engañando, es muy bueno mantener un mínimo resquicio de ingenuidad para disfrutar de verdad el espectáculo.

Algo parecido ocurre en la comunicación, donde, cuando se tiene la oportunidad de conocer el engranaje de este motor, es inevitable sentir cierta desilusión. Un ejemplo del desencanto viene al saber el alto porcentaje de entrevistas a personalidades políticas y empresariales publicadas en prensa que no han sido contestadas realmente por el sujeto. El verdadero autor es un colaborador, más o menos directo, que cumplimenta un cuestionario que es devuelto al redactor junto a 2 ó 3 fotos que, generalmente, ni siquiera se han tomado para la ocasión. El porcentaje de estas entrevistas es directamente proporcional a la importancia del sujeto entrevistado, por lo que un Ministro —del Presidente del Gobierno ni hablamos— sólo gasta su tiempo contestando a las entrevistas cuando se trata de medios muy valorados o, directamente, diarios nacionales, emisoras de radio e informativos de televisión.

Al final, estas circunstancias anteriormente expuestas pasan desapercibidas: la entrevista se publica y los lectores, que no sospechan nada, imaginan al redactor, grabadora en mano, preguntando al Ministro de forma incisiva. Y mientras el público no sepa que está leyendo un cuestionario enviado por email, que ha sido contestado por un asesor y cuyo resultado ni siquiera ha sido revisado por el supuesto entrevistado, la magia de la comunicación pervive.

Una entrevista “real”
Con lo expuesto anteriormente no pretendo fastidiarles la lectura de todas las entrevistas que, a partir de ahora, caigan en sus manos, sino ponerles en antecedentes en cuanto a la relevancia del hecho de que un Ministro de Sanidad y Consumo haga un hueco en su agenda y conceda una entrevista “presencial” y de casi dos horas de duración a los principales medios de comunicación del ámbito de la enfermería. A esta circunstancia cabe sumarle el contenido de la entrevista, en absoluto condescendiente: Bernat Soria contestó a un total de 23 preguntas que incluyeron los temas más incómodos. Y lo hizo en un momento caracterizado por la cercanía de las elecciones y el ambiente creado por el discurso radicalizado de las organizaciones médicas más corporativistas, que han puesto en marcha una campaña bochornosa centrada en desacreditar a la profesión enfermera para evitar a toda costa la tan necesaria regulación del “uso o autorización” de medicamentos por la enfermería.

Anímense a leer la entrevista, porque van a ser testigos del apoyo claro y decidido de Soria por una profesión sanitaria que afronta su futuro. De hecho, les recomiendo la versión íntegra de la misma donde encontrarán respuesta a gran parte de sus dudas sobre el futuro que Bernat Soria quiere para la sanidad española. Está a su disposición en la web de la Enfermería española: www.enfermundi.com