La ministra del marketing
La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado es una creyente convencida de las grandes ventajas que uno obtiene del marketing, no en vano le está permitiendo salvar los trastos hasta el momento en las encuestas del CIS que vienen a ser las notas del colegio de los diferentes ministros. El Marketing ayuda notablemente pero no hace milagros. Cuando un producto es realmente malo, no hay marketing que lo salve. Podremos crear en el consumidor una gran expectativa a través de nuestras acciones publicitarias pero el día que lo compre y lo pruebe terminará nuestra relación con él.
Hace cuatro años robé prácticamente un año entero de mi vida a mi familia para realizar un master de Marketing en ESIC, una conocida escuela de negocios. Allí conseguí especializarme en un área que entiendo fundamental para desarrollar la política de comunicación de cualquier entidad. Tuve la suerte y el privilegio de que compartieran su experiencia conmigo grandes profesionales de esta área, muchos de los cuales habían sido artífices del lanzamiento de productos tremendamente exitosos y de campañas publicitarias de gran notoriedad. Curiosamente, los que más existo acumulaban también eran acreedores de grandes fiascos, entre los que se incluían el fracaso de productos presuntamente revolucionarios a los que, sin embargo, el consumidor había dado la espalda. Eran casos en los que el producto era muy bueno, su lanzamiento se había desarrollado a través de una campaña publicitaria tremendamente atractiva y la distribución había estado cuidada hasta el detalle para que, quien quisiese comprarlo, lo encontrara fácilmente. A pesar de ello, por razones que se escapan a la lógica, el consumidor decidía pasar automáticamente de él y, ante eso, no había prácticamente nada que hacer para salvar los trastos.
El Marketing ayuda notablemente pero no hace milagros. Podemos conseguir que el consumidor nos elija a nosotros a pesar de que la competencia tenga un producto mejor, pero todo ello siempre que tenga unos mínimos estándares de calidad y satisfaga suficientemente las necesidades que éste busca cuando se lance a la calle a comprarlo. Pero, cuando un producto es realmente malo, no hay marketing que lo salve. Podremos crear en el consumidor una gran expectativa a través de nuestras acciones publicitarias pero el día que lo compre y lo pruebe terminará nuestra relación con él.
Marketing sin competencia
La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado es una creyente convencida de las grandes ventajas que uno obtiene del marketing. Más aún cuando apenas hay competencia puesto que las Comunidades Autónomas, verdaderas responsables de que la sanidad funcione, están ocupadas tratando de resolver los múltiples problemas que traía ese regalo envenenado que fueron las transferencias sanitarias. Gracias al Marketing, Salgado está consiguiendo salvar los trastos hasta el momento en las encuestas del CIS que vienen a ser las notas del colegio de los diferentes ministros. Para conseguirlo su ministerio gasta ingentes cantidades de dinero de los contribuyentes en campañas publicitarias en las que aborda una y otra vez las grandes líneas de siempre de la Salud Pública. Con ello consigue tocar la fibra sensible de los ciudadanos puesto que se trata de temas de alto interés social como el tabaco, el alcohol, la obesidad, la alimentación infantil, la automedicación, etc. Tratando estos temas con un poco de creatividad y un mucho de sensacionalismo, Elena Salgado consigue acaparar titulares en los medios alertando de los peligros que corre la humanidad, erigiéndose como la gran salvadora de todos.
Ley del Tabaco
Sin embargo, Salgado no quiere ser consciente de que el consumidor acaba valorando las cosas en su justa medida. Tarde o temprano el tiempo pone a cada uno en su sitio y, en el caso de la superministra de Sanidad, dicho momento está cada vez más cerca. Las campañas publicitarias que está realizando se quedan en simple humo y muestra de ello es la Ley del Tabaco. Una magnífica iniciativa inicial que, sin embargo, no ha tendido el valor de llevar hasta el final prohibiendo definitivamente el tabaco en los bares de menos de 100 m². Yo de hecho los prohibiría en todos, con independencia de su tamaño porque, de todos los frentes que Salgado tiene abierto (Alcohol, grasa saturadas, obesidad infantil y adulta…) el tabaco es el único que perjudica tremendamente la salud de las personas que hay alrededor.
Que no dude el lector de mi imparcialidad. Cojamos otro ejemplo: la obesidad infantil. Con excepción de los anuncios publicitarios y de las ruedas de prensa cargadas de buenas intenciones, más cercanas a la ciencia ficción que a la realidad, el Ministerio de Sanidad no ha hecho absolutamente nada. “Es que las acciones concretas en los comedores de los colegios son competencia de las Comunidades Autónomas”, estará pensando más de un lector. Muy bien. Pues que se coordine con ellas y no gaste nuestro dinero para nada que ganarlo mensualmente cuesta sangre sudor y lágrimas.
Y lo pero de todo es que, mientras tanto, Salgado pasa olímpicamente de la sanidad y de los profesionales que hacen posible que funcione. Algo que está generando una pérdida de calidad de la asistencia sanitaria que deben cubrir con parches las pobres Comunidades Autónomas.

Nomada dijo
Hola, soy mexicana y trabajo en Seguridad Alimentaria. Desde fuera lo que se ve es que vuestro pais esta haciendo un esfuerzo para prevenir el incremento de la obesidad. Me refiero especificamente a la prohibicion de la campaña que Mc Donalds realizaria a su hamburguesa gigante. El argumento? "No se puede permitir el fomento de consumo de alimento en grandes cantidades"
No se quien sea el responsable de esa area, pero le envio mis felicitaciones.
Saludos,
N.
29 Diciembre 2006 | 03:00 PM