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La Coctelera

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Una droga consentida que mata más personas que las guerras

Resulta una noticia especialmente gratificante saber que  la ministra de Sanidad y Política Social -Trinidad Jiménez-, y con ella la inmensa mayoría de los Grupos Parlamentarios, han puesto en su punto de mira al tabaco. Este 2010 podría convertirse en el año en el que la sociedad española puso punto y final al absurdo limbo permisivo en el que viven los fumadores en este país. Porque, aún siendo minoría -que, a día de hoy, ya lo son- uno tiene la extraña sensación de que los medios de comunicación acaban siempre defendiéndoles, como si prohibir el tabaco viniese a suponer una merma de la libertad de las personas en vez de una opción favorable a la salud de todo el planeta. Y es que, sinceramente, no puedo entender cómo se está dando más pábulo al llanto hipócrita de los hosteleros que a los importantísimos beneficios que supone convertir todo espacio público que exista en un espacio sin humo.

Obligados a respirarlo
Es tremendamente injusto que seamos los no fumadores quienes tengamos que ceder siempre y cuando un valiente, que impone la salud frente al tabaco, es tachado de maleducado, e incluso de radical, viendo que a todos los no fumadores nos gustaría seguir ese camino. Porque cuando estamos tranquilamente reunidos y alguien hace la pregunta de rigor -"¿os molesta si fumo?"- la respuesta que nos gustaría decir es "sí". Pero decimos que "no" con la boca pequeña, haciendo una demostración de tolerancia de la que ya podrían tomar ejemplo aquellos que, a sabiendas de que están perjudicando a la mayoría, optan por encenderse un pitillo y empezar a soltar un humo que apesta, contamina la ropa y, lo que es peor, distribuye en el ambiente un sinfín de sustancias cancerígenas que nos vemos obligados a respirar.

Un minuto, diez muertes
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco, que es a día de hoy considerado una droga por todas las instituciones sanitarias de rigor, mata cada año en todo el mundo a 5,4 millones de fumadores, de los cuales, 57.000 pertenecen a España. Esto, traducido en tiempo, significa que cada minuto que pasa, mueren en el mundo 10 personas por culpa del tabaco, así que, si tenemos en cuenta que una página de ENFERMERÍA FACULTATIVA tarda en leerse dos minutos, cuando usted llegue al Punto Final, habrán muerto 30 personas como consecuencia de este vicio funesto. Si circunscribimos los datos a España, los resultados no son mejores: 156 fumadores muertos al día y 6,5 cada hora. Sin embargo, el tabaco no sólo mata a los fumadores. Según el Informe de la OMS sobre la Epidemia Mundial de Tabaquismo 2009, cada año el humo del tabaco ajeno provoca 600.000 muertes entre personas sin dependencia alguna a esta sustancia. Unas cifras que, analizadas con los mismos parámetros anteriores, suponen 1.644 muertes al día y una cada minuto.

Resulta absurdo, incoherente y fútil tratar de justificar la no limitación del consumo de una droga que mata cada año a seis millones de personas -sumando fumadores activos y pasivos-. Es necesario hacer un ejercicio de responsabilidad y asumir que no cabe otro camino que prohibir el tabaco en todos los lugares públicos porque estamos así optando por la única medida que apuesta por la vida y por la salud de todos.

Acceso enfermero al Grupo A1 de la administración

Una vez conseguido el Grado universitario de cuatro años de duración, ha llegado el momento de luchar por el que, sin duda, ha de ser el siguiente paso en la hoja de ruta de la profesión: conseguir la máxima categoría en la escala de los cuerpos superiores de la Administración Pública. Por derecho propio, la enfermería debe poder acceder al Grupo A1, al igual que sucede con el resto de las profesiones con las que desarrolla su trabajo en sanidad, como son los médicos, los farmacéuticos y los psicólogos clínicos.

Al Grupo A1 se accede en base a las responsabilidades y atribuciones de los profesionales. La realidad pasa por que la enfermería, con su nuevo plan de estudios universitario, el acceso al puesto de trabajo a través de un concurso-oposición y las nuevas competencias adquiridas -entre las que destaca, con luz propia, la prescripción enfermera- tiene ya ganado el camino necesario para acceder al más alto nivel profesional.

Nuevo perfil profesional
A día de hoy, ya existen otras profesiones en la sanidad que, con un plan de estudios universitario de la misma duración -en créditos y años lectivos-, ya pertenecen al Grupo A1, como es el caso de Psicología. Así, los psicólogos clínicos que trabajan en los hospitales van a poder acceder al Grupo A1 disponiendo de un plan de estudios universitario que tiene la misma duración que Enfermería. Sin intención de desmerecer la magnífica labor que llevan a cabo estos profesionales, el nuevo perfil enfermero supera en atribuciones y responsabilidades su labor. Un claro ejemplo de esta afirmación es el hecho de que, con el nuevo perfil profesional, los enfermeros y enfermeras van a poder prescribir medicamentos y ordenar pruebas diagnósticas que, posteriormente, valorarán. Dos importantísimas atribuciones que conllevan una más que considerable asunción de responsabilidades.

Sin embargo, la legislación actual establece el acceso de todos los enfermeros al Grupo A2 pero, por el momento, no contempla la creación de puestos de trabajo a cubrir por estos profesionales en la categoría A1. Lo que sí deja claro la ley es que, para acceder a cualquier puesto que se cree con dicha categoría, será requisito imprescindible estar en posesión del título de Grado. Y esta rotunda afirmación cierra el acceso a estos puestos a cualquier diplomado en Enfermería que no disponga de la nueva titulación universitaria. Cabe señalar que el Proyecto Gradua2, que ha puesto en marcha la Organización Colegial de Enfermería en todo el país, viene a resolver esta situación sin problemas, ya que va a permitir a los 250.000 profesionales obtener el nuevo Grado enfermero con absoluta flexibilidad y accesibilidad, aprovechando la acreditación como enfermero prescriptor.

Responsabilidad y justicia
Resuelto el posible escollo de la titulación de Grado, sólo queda que los responsables de las negociaciones sindicales estén ahora a la altura de las circunstancias, de cara a conseguir el posicionamiento profesional que merece la enfermería. Se trata de una batalla que debemos asumir por responsabilidad y por justicia y que, además, no debe perderse bajo ningún concepto porque existen argumentos incontestables e irrefutables que hacen inasumible que la enfermería vea coartado su desarrollo profesional.

 

Un pacto necesario para el SNS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La combinación entre la creciente preocupación de nuestros políticos ante la cruda crisis económica que estamos sufriendo y el talante dialogante y negociador de la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, ha conseguido algo que hace pocos meses parecía imposible: poner de acuerdo al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Se trata de un órgano liderado por el Ministerio e integrado por todas las Consejerías de Salud de las 17 comunidades autónomas, y cuya responsabilidad es acordar las decisiones y medidas que sean necesarias para garantizar a todos los ciudadanos del país que, a la hora de acceder a nuestro sistema sanitario, van a ver cumplidos los principios establecidos por la legislación vigente y sobre los que ha de pivotar la asistencia sanitaria: universalidad, accesibilidad, equidad y gratuidad. Sin embargo, desde hacía muchos años, los integrantes del Interterritorial se habían dedicado a aprovechar el circo mediático que genera esta cita para hacer primar la política frente la salud de los ciudadanos.

Déficit actual
Pero poderoso caballero es don dinero y lo es todavía más cuando lo que aprieta no son los bolsillos llenos sino su escasez. El sistema sanitario siempre ha adolecido de una situación de déficit importante, siendo necesario cada año que el Parlamento votase una ampliación de dotación. Pero esta votación se realizaba en momentos de superávit, cuando el paro no acumulaba a más de cuatro millones de ciudadanos que, además, están cada día más desesperados porque ven con absoluto desánimo que las oportunidades de volver a subirse al tren del empleo son remotas. Mientras tanto, "papá Estado" comienza a darse cuenta de que los crecientes subsidios por desempleo están mermando la caja que sigue teniendo el mismo dinero que hace años. Y con tales fondos se tiene que hacer frente a todas las prestaciones sociales de nuestro Estado de bienestar, haciendo frente tanto a las facturas de siempre como a las que llegan ahora nuevas.

Diálogo y negociación
Trinidad Jiménez podrá gustar o no por sus ideas políticas, pero en lo que respecta a su capacidad política, la realidad pasa por que ha quedado sobradamente demostrado su talante para el diálogo. La ministra ha sabido motivar a los consejeros devolviendo el Consejo Interterritorial al camino que nunca debería haber abandonado: el del diálogo, la coherencia, y el trabajo a favor del paciente y la sostenibilidad del sistema. Un consenso que ha marcado su forma de actuar como ministra desde el minuto uno, cuando tuvo que lidiar con el miura de la gripe A, y que ha sabido mantener y mimar a lo largo de su mandato. Hasta el punto de conseguir un gran acuerdo por la sostenibilidad del sistema sanitario, materializado en un Pacto de Estado que ha unificado los criterios de todos los agentes políticos. Cabe señalar que las medidas adoptadas no han sido criticadas ni siquiera por los más afectados, y prueba de ello es que Farmaindustria, la patronal de la industria farmacéutica, emitió un comunicado en el que acataba los recortes económicos aprobados por el Gobierno. No obstante, cabe señalar que las medidas aprobadas son buenas y necesarias pero también insuficientes. Se ha abierto un magnífico camino que es el del diálogo y la negociación, pero para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud va a ser necesario dar muchos más pasos.

Detras de la prescripcion enfermera

Hace menos de 24 horas el Congreso de los Diputados daba el sí definitivo a la regulación legislativa de la prescripción enfermera a través de una modificación en la Ley 29/2006, de 26 de julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios (conocida ya popularmente como ‘ley del medicamento').

La cámara legislativa de la Nación ponía así fin a una de las campañas de lobby y comunicación más complejas llevadas a cabo en España en las últimas décadas y entrada en un objetivo cuyo verdadero beneficiario de la legalización de la prescripción enfermera no es otro que el propio ciudadano. La realidad pasa por que el cese en todas las actuaciones de prescripción farmacológica, por parte de los enfermeros y enfermeras que trabajan en España hubiese sido una medida de presión que, sin duda, habría acelerado el proceso, pero que, debido a los importantes perjuicios que le habrían supuesto a los ciudadanos, la enfermería, en un ejemplo de responsabilidad y compromiso ético con los pacientes, nunca quiseron adoptar.

Una verdadera proeza
Con la aprobación de la prescripción enfermera, cerramos un ciclo que ha durado nada menos que cuatro años: desde que comenzó a debatirse la ‘ley del medicamento' como proyecto legislativo, a principios de diciembre de 2005, hasta el día en el que el Congreso de los Diputados cerró definitivamente el debate y aprobó la medida, es decir, ayer 22 de diciembre de 2009. Quienes hayan sido testigos de la legalización de la prescripción enfermera percibirán que ha sido un proceso largo, casi eterno. Sin embargo, si somos capaces de desprendernos de todo sentimiento personalísimo y lo vemos desde una perspectiva imparcial y aséptica, la realidad pasa porque haber cambiado una norma de Estado del calibre de la ‘ley del medicamento' en tan sólo cuatro años resulta una verdadera proeza que debería ser recordada en la historia de la enfermería española.

No en vano, a lo largo de este proceso, la profesión enfermera ha conseguido concienciar a todos los medios de comunicación que han dado un ejemplo de libertad de prensa, madurez e imparcialidad al sentarse a escucharnos y elegir la opción menos políticamente incorrecta: posicionarse a favor de nuestra causa. Los periodistas sanitarios se sentaron con nosotros, nos escucharon, revisaron nuestros estudios y nuestra documentación y eligieron apoyar a la enfermería a lo largo de todo el proceso, a pesar de que dicha opción suponía contravenir a la mayoría de las instituciones médicas.

La enfermería española debe estar muy orgullosa hoy del importante logro conseguido a favor de su desarrollo profesional y en beneficio de sus pacientes. Un hito histórico en el que, una vez más, se ha visto obligada a invertir sangre sudor y lágrimas, haciendo primar su mensaje frente a instituciones de gran poder fáctico que han recurrido a todo tipo de artimañas para contrarrestar sus avances. Incluyendo, entre las mismas, el uso de numerosos mensajes irresponsables lanzados a la población y basados en falacias sensacionalistas que buscaban generar una alarma social suficiente para cerrar el proceso por la puerta de atrás. Una opción que a dichas instituciones les ha costado un desprestigio del que difícilmente se recuperarán.

Valiente y sin complejos

Trinidad Jiménez ha defendido abiertamente  la prescripción enfermera -  con todas sus palabras - en todas y cada una de las entrevistas ha que venido concediendo a medios generalistas y especializados

Todo indica que los cambios en el Ministerio de Sanidad (y Política Social) no van a suponer grandes modificaciones de cara a mantener las magníficas expectativas que tiene la profesión. Trinidad Jiménez ha hecho una apuesta continuista manteniendo como secretario general de Sanidad a José Martínez Olmos, un hombre que conoce nuestro sistema al dedillo y es perfectamente consciente de qué es lo que ocurre diariamente en hospitales y centros sanitarios. A esto, hay que sumarle el hecho de que la nueva ministra sea una mujer valiente, sin complejos y que habla de prescripción enfermera con todas sus palabras -es decir, sin emplear atajos semánticos a modo de "uso" o "autorización del uso"- y que, además, defiende abiertamente su idoneidad por necesidades del sistema y por los propios méritos de la profesión. Y es que, entre las diferentes entrevistas que le han ido realizando a Trinidad Jiménez, llama especialmente la atención la que le hacía, el pasado sábado 8 de mayo en el diario La Razón, su responsable de Sanidad, Rosa Serrano.

Redactora de prestigio, rigurosa profesional de las letras, Serrano se ha alzado como la única periodista que, entre tantas cuestiones monotemáticas sobre la gripe A -o gripe porcina-, ha hecho un hueco para introducir un tema crucial para la profesión sanitaria más numerosa del país. Por ello, entre pregunta y pregunta, formulaba la siguiente cuestión: "¿reformará la ‘ley del medicamento' para que los enfermeros puedan recetar fármacos?". A lo que la ministra Jiménez respondía: "sí, se reformará para dar respuesta a una reclamación antigua y, también, porque así solucionaremos situaciones reales. La enfermería es un sector muy profesionalizado y, con las debidas garantías, puede ejercer perfectamente esa función".

Hablar de prescripción enfermera, sin complejos
La verdad es que Trinidad Jiménez está haciendo muy bien sus deberes. Prueba de ello es lo magníficamente que está gestionando la crisis de la gripe A, algo en lo que tiene mucho que ver también su equipo, en el que se incluye su directora de Comunicación, María Jesús García González, que ha conseguido que hasta los medios más díscolos con las hordas socialistas acaben destacando a la ministra en sus cuadros de honor y reconocimiento, donde cada semana siempre destacan alguna personalidad política por la gestión que ha llevado a cabo. A esta realidad, hay que sumarle la valentía con la que ha reconocido que los enfermeros deben prescribir por razones tan sencillas como el hecho de que estén haciéndolo diariamente, y que tengan una preparación profesional que les avala y acredita para llevarlo a cabo con plenas garantías de seguridad para sus pacientes. Casi nada.

Ahora sólo toca que esta convicción expresada tanto por la ministra Trinidad Jiménez, como por la portavoz de Sanidad de PSOE en el Congreso de los Diputados, Pilar Grande, se materialice cuanto antes en un cambio de la ‘ley del medicamento'. Sólo así podríamos pasar página a esta situación que tantos quebraderos de cabeza nos ha generado, debido a la obcecación y a la incapacidad de diálogo demostrada por unos pocos que, sin embargo, han tenido la capacidad de hacer ruido, capacidad que han utilizado para insultar y menospreciar a una profesión que, paradójicamente, resulta absolutamente esencial para que puedan hacer su trabajo en el día a día.

 

Hospital Niño Jesús, un lugar muy especial

Un par de segundos, quizás tres. Ese es el tiempo que tarda exactamente en cambiarte la vida para bien o para mal. Fue el tiempo que tardé en saber, el pasado lunes 30 de marzo, que la llamada que recibía de mi mujer no era rutinaria, que algo malo estaba ocurriendo. Cuando pronunció el nombre de uno de mis hijos fue cuando se confirmó que las malas noticias giraban en torno al que es mi punto débil, de cara a afectar al centro neurálgico de mi capacidad para encajar los golpes de la vida. Entonces, la situación pasó a ser verdaderamente crítica. Iba con mi hijo Íñigo camino del Hospital Niño Jesús de Madrid con lo que había sido definido por la pediatra de nuestro ambulatorio como un cuadro sospechoso de meningitis. La médico había dejado bien claro que, en la inmensa mayoría de los casos, las meningitis son víricas y, por tanto, se curan con las mismas complicaciones que un simple catarro. Pero uno trabaja en esto de la salud y sabe que "la china" de la meningitis bacteriana puede tocarte y que las complicaciones pueden ser fatales.

Valorar lo importante
Tengo tres hijos de cinco, tres y un año, todos ellos varones y bastante moviditos, tanto que cada día suelen ser una prueba infinita de paciencia y tolerancia paterna. La combinación entre el estrés generado por los quehaceres del día y su facultad para agotar la paciencia del mismísimo santo Job trae como consecuencia una cierta incapacidad para valorar la inmensa riqueza que supone tener a tu disposición el cariño y la admiración de tres hijos. Es triste que sea necesario ver peligrar la vida de alguno de ellos para darte cuenta de lo mucho que les quieres y valorar lo que es verdaderamente importante en esta vida.

Hace aproximadamente tres años entrevistaba a Ana Gloria Moreno, directora de Enfermería del Hospital Niño Jesús, que me hablaba de cómo la asistencia sanitaria prestada a los niños en su centro hacía del mismo un sitio único en el mundo sanitario. La experiencia de mi propio hijo en su hospital me ha permitido dar fe personalmente de la certeza de sus palabras. En mi retina quedarán siempre las sonrisas constantes, la ternura y la cercanía con la que trataban tanto a su pequeño paciente como a los asustados padres de éste. Ahora que lo veo desde cierta lejanía, me llama especialmente la atención lo magníficamente bien que gestionaban la forma de darme información, contando todas las posibilidades y evitando en todo momento trasladar el más mínimo indicio de desesperanza.

Doblemente afortunado
Insisto, el trato a mi hijo de todos los profesionales sanitarios fue digno de matrícula de honor, y eso que, por la sintomatología, fue necesario hacerle una punción lumbar, cogerle dos vías, pincharle dos veces para hacerle análisis de sangre, etc. Es decir, mi hijo sufrió, y mucho, para poder tener un diagnóstico que finalmente fue muy favorable porque la meningitis acabó siendo vírica y después de 24 horas en el hospital -ingresó en la planta de traumatología- nos fuimos a casa con la convicción de que tengo que valorar cada día la doble suerte que tengo. Primero porque mis hijos están sanos y segundo porque, ante cualquier complicación, tenemos una sanidad y unos profesionales excelentes para practicarles los mejores cuidados posibles.

 

 

El grito silencioso de la vida

En esta vida siempre he procurado entender las diferentes verisones que existen de toda realidad. Además mi trayectoria en este mundo ha tendio sus varapalos y he aprendido a comprender muchos movimientos que en su día con los que antes me cerraba en banda.

Sin embargo, hay un tema en el que no puedo ser tolerante bajo ningun concepto: el aborto. Le guste o no a los políticos el aborto es una asesinato vil, impune y cobarde. Es la solución supuestamente facil pero que, sin embargo, más secuelas deja a las madrs aboristas que jamas se recuperan del trauma que supone haber asesinado a su hijo no nato.

Los estudios científicos demuestran que existe vida en el ambarazo desde el primer día y que durante la practica del aborto el niño sufre e intenta defenderse a muerte del mecanismo que trata de matarle. Y si no me creen, vean este video y opinen por si solos.